








SIGAUS contribuye al desarrollo del sector de los aceites industriales al actuar como instrumento de cumplimiento de las obligaciones de los fabricantes e importadores de estos productos, respecto a los aceites usados resultantes.
En 2017 se consumieron en España alrededor 420.000 t de lubricantes, según las estimaciones del mercado total aportadas por la principal asociación de fabricantes (ASELUBE). Se trata de un producto que tiene una presencia transversal a todos los sectores económicos, desde la industria manufacturera a la metalurgia, el transporte, la energía, la obra pública y todo el parque de vehículos, desde turismos a maquinaria agrícola.
De este mercado total, el 82% en volumen son productos afectados por las distintas normativas de responsabilidad ampliada del productor (RAP). Quedan fuera de dichas obligaciones los aceites industriales utilizados en marina y aviación, así como las grasas y los aceites de proceso.
Además, y desde 2017, existen 3 normativas distintas de RAP que afectan a los aceites industriales puestos en el mercado en España, en función del sector en el que se ponen: aceites industriales, aceites para aparatos eléctricos y electrónicos, y aceites de primer llenado de vehículos o componentes de éstos (excluyendo motocicletas, ciclomotores, y vehículos de más de 3,5 t o más de 8 plazas). Las 295.142 t de aceites industriales comercializados por las empresas adheridas a SIGAUS en 2017 suponen un 86% del mercado total sujeto a RAP.
El aceite industrial usado es probablemente el residuo peligroso cuya generación está más extendida y dispersa geográficamente. El 80% se concentra en unas pocas zonas de España, económicamente más activas, en torno a las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, el área industrial de País Vasco o de Murcia, entre otras; pero una parte muy importante, el 20% restante, se distribuye por miles de municipios rurales y en un territorio muy amplio. Este gran contraste en la generación está provocado por el tipo de consumo de los lubricantes, muy presentes en multitud de aplicaciones y ámbitos empresariales.
Llegar a algunas de las zonas más altas y recónditas de nuestro país, o realizar un recorrido de cientos de kilómetros para recuperar apenas unos kilos de aceite usado exige un mecanismo logístico-financiero capaz de asegurar la recogida del residuo allí donde se produce, con independencia de su ubicación y lejanía, y de la rentabilidad empresarial de dicha recogida.
En este contexto, la financiación externa realizada por parte de SIGAUS es clave para garantizar la prestación de un servicio verdaderamente universal que evita el impacto ambiental de este residuo altamente contaminante.
SIGAUS cuenta con alianzas con la práctica totalidad de la industria gestora de aceites usados en España. Toda la industria de tratamiento, y una gran mayoría de las empresas de recogida, que nos otorgan una gran capacidad de maniobra para ofrecer una gestión global (en todo el territorio, y para todas las fases de la cadena de gestión) y competitiva.
A cierre de 2017, SIGAUS tenía una relación contractual con 153 empresas gestoras encargadas de las actividades de recogida, transporte, almacenamiento, análisis, tratamiento previo, reciclado y/o regeneración de aceites usados. Con estas empresas se dispuso de una red de gestion de 196 instalaciones operativas con las que se garantizó la correcta gestión de los aceites usados en el marco del Sistema. Durante el ejercicio, se incorporaron 6 nuevas instalaciones de recogida, que firmaron su compromiso de realizar el servicio gratuitamente para el productor (siempre y cuando el residuo reúna una serie de especificaciones técnicas). Además, se contó con otras 3 empresas recogedoras que, sin haber firmado un contrato con SIGAUS, tienen suscrito un acuerdo voluntario con el que también se garantiza la recogida gratuita de aceites usados.

*Residuos de Melilla, S.A. – REMESA trabaja en el marco del SIG a través del Convenio suscrito con la Ciudad Autónoma de Melilla.
La eficiencia económica es un pilar básico en la actividad de SIGAUS, teniendo como premisa principal conjugar el cumplimiento de los objetivos encomendados por la legislación con la optimización de los recursos, maximizando el valor de sus operaciones para asegurar la viabilidad y sostenibilidad del Sistema. El resultado es un equilibrio entre la aportación fijada a sus empresas adheridas (0,06 €/kg de aceite puesto en el mercado) y el coste del sistema, teniendo en cuenta el asegurar un ‘beneficio razonable’ a las empresas gestoras encargadas de la recogida y el tratamiento de los aceites usados, de acuerdo a la normativa vigente.
En 2017 SIGAUS ingresó 16,9 millones de euros procedentes exclusivamente de las aportaciones de sus empresas adheridas que, tal y como está regulado para los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP), son su fuente de financiación. La propia normativa establece que estas entidades deben carecer de ánimo de lucro (condición avalada por el Ministerio de Economía y Hacienda, para el caso de SIGAUS), de forma que no se obtienen beneficios: los ingresos son iguales a los gastos, y el 100% de éstos se destinan al objeto social, la correcta gestión de los aceites usados generados en España.
del gasto en protección ambiental
Reducción del coste de gestión en 2017
del gasto en protección ambiental
Reducción del coste de gestión en 2017
El gráfico adjunto muestra la distribución de gastos en 2017. El 94% (casi 16 M€) fueron gastos dedicados a la protección ambiental, mientras que los costes de estructura se limitaron al 6%.
Coste de estructura
Inversiones en protección ambiental
Coste de estructura
Inversiones en protección ambiental