Eduardo
de Lecea Echevarri
Director General de SIGAUS


Eduardo
de Lecea Echevarri
Director General de SIGAUS
Si, por definición, desarrollo sostenible es aquél que es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos de las futuras generaciones, no cabe duda de que los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) suponen, en sí mismos, la materialización del compromiso de sus socios y adheridos con hacer compatible el dar una respuesta a la demanda existente para sus productos con la irrenunciable protección ambiental.
Por ello, hemos querido realizar el balance de nuestra actividad en 2017 desde el prisma de los ODS, reflexionando sobre los vínculos entre nuestra actividad y estos 17 Objetivos y las 169 metas integradas en ellos, y poniendo de manifiesto la capacidad de SIGAUS de contribuir a su consecución.
Damos, por lo tanto, un paso más en la senda emprendida hace más de un lustro, cuando comenzamos a realizar una rendición de cuentas anual basada en el marco GRI, que analiza la triple dimensión de nuestro impacto (económica, ambiental y social) en las distintas fases de la cadena de valor de los aceites lubricantes. También entonces nos convertimos ya en firmantes del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, cuyos 10 principios son un claro antecedente de los ODS. Así pues, combinamos ahora la elaboración de una Memoria de acuerdo a las directrices GRI, con la incorporación de una visión estratégica a largo plazo como son los ODS de Naciones Unidas.
Este análisis nos ha revelado múltiples interconexiones entre las herramientas de gestión de SIGAUS y las metas de muchos de estos Objetivos, si bien la relación es especialmente directa respecto a cuatro de ellos, que tienen que ver con la sostenibilidad, el crecimiento económico, la transparencia y la constitución de alianzas:
En primer lugar, en SIGAUS hacemos posible la gestión eficaz de un residuo muy contaminante y peligroso: el aceite usado. Realizamos una importante y directa contribución al Objetivo 12 (Producción y Consumo Responsables) que incluye metas específicas relacionadas con la prevención y la gestión de residuos, dos pilares de nuestra actividad que nos configuran como un ejemplo de Economía Circular. Respecto a la prevención, en 2017 concluimos un II Plan Empresarial de Prevención (PEP) que aglutinó, sólo en este año, casi un millar de medidas tomadas por nuestra industria adherida con el objetivo de reducir la generación de aceites usados y facilitar su gestión.
Pero, aunque actuemos sobre la prevención, no es menos cierto que el residuo se sigue generando. Y ahí tenemos otro papel esencial: cumplir nuestros objetivos de recuperarlo en su totalidad, valorizarlo al 100%, y de regenerar al menos un 65%, lo que implicó devolver al mercado más de 60.000 t de bases lubricantes que vuelven a ser nuevos aceites, generando efectos adicionales en la lucha contra el cambio climático (280.000 t de CO2 evitadas).
También en relación con este Objetivo 12 he de mencionar nuestra intensa actividad en la difusión de buenas prácticas entre los sectores productores del residuo, y de divulgación hacia el ciudadano en general. Ser consciente sobre el impacto que se genera y cómo éste es gestionado es la clave para que la sociedad sea más responsable. Asumimos un compromiso claro en ese sentido, y apostamos por la comunicación. El año pasado tuvimos una importante presencia en los medios y fuimos especialmente activos en los canales digitales y sociales, donde aprovechamos también para realizar acciones de responsabilidad social, como la plantación de bosques.
En una índole más económica, SIGAUS contribuye al Objetivo 8 (Crecimiento Económico) a través de la inyección de 14 millones de euros en 2017 (y cerca de 200 millones desde que operamos) en la red de gestión del residuo, aportando una importante estabilidad económica al sector, manteniendo una política de máxima apertura y no intervención en el mismo (200 instalaciones con contrato), y realizando una financiación diligente y equilibrada de las operaciones.
Ofrecer un servicio universal de gestión de aceites usados para los establecimientos generadores del residuo en todo el territorio, nos convierte también en aliados del crecimiento del tejido productivo local, facilitando el cumplimiento legal y la reducción de riesgos empresariales y ambientales. En 2017 recogimos aceite usado en casi 5.000 municipios que aglutinan el 98% de la población y el 99% de la actividad económica, incluyendo zonas de gran atomización del residuo, donde se recogen escasas cantidades y se requieren largos desplazamientos, y que son, también, donde se ubican los principales recursos naturales que debemos proteger.
Somos un elemento promotor de la industria del lubricante, aportando seguridad jurídica desde el punto de vista de las obligaciones ambientales que se imponen a la comercialización de sus productos, y recogiendo y amplificando su compromiso respecto a éstos más allá de su vida útil. Un servicio que prestamos con el objetivo de obtener la máxima representatividad posible: en 2017 volvimos a registrar un máximo histórico de empresas adheridas (226) y marcas representadas (499).
Tenemos, asimismo, una estrecha vinculación con el Objetivo 16 (Instituciones eficaces y responsables) por cuanto la circulación de la información y la transparencia son algunos de los principales valores que aportamos a nuestros grupos de interés. Y salvaguardamos la libre competencia, al regirnos por una estricta neutralidad, y ser proactivos en la lucha contra el fraude y la prospección de mercados emergentes, para que todos los operadores trabajen bajo unas mismas ‘reglas del juego’.
Nuestra intervención asegura no sólo que los objetivos legales se alcancen efectivamente, sino que se haga de la manera más eficiente. Se mantiene una relación directa y continua con la Administración, y se dispone de un control estadístico sin precedentes. Todo ello bajo instrumentos de control eficaces, como nuestro Sistema de Información Tecnológico (SIT) y las auditorías que realizamos sobre fabricantes o gestores. También de control interno, como nuestros Compromisos de Ética y Competencia, nuestras auditorías de cuentas o la verificación de la información aportada en esta Memoria.
En definitiva, nos hemos colocado en una posición central en el sistema formado por todos los actores del ciclo de vida de los aceites industriales. Una posición que conlleva responsabilidades esenciales para que la gestión funcione desde un punto de vista técnico, pero también para tratar de ser referencia en intangibles como la eficiencia, la universalidad, el control o la asunción y difusión de prácticas éticas y responsables.
Esto me lleva a mencionar el Objetivo 17 (Alianzas para lograr los Objetivos), de carácter transversal a todos los demás. En nuestra naturaleza como SCRAP está el integrar visiones y objetivos de diferentes grupos de interés (fabricantes, productores del residuo, gestores, Administraciones reguladoras, consumidores), y el recurrir a fórmulas cooperativas y compromisos colectivos, en plena sintonía con este Objetivo. Constituimos así una materialización del éxito que pueden conseguir las alianzas y los nuevos modelos económicos de relaciones en red, en los que se generan efectos multiplicadores del valor para las partes involucradas.
Al margen de los vínculos con estos 4 Objetivos, las iniciativas que desarrollamos tienen importantes efectos directos e indirectos que redundan sobre muchos otros ODS como el 9 (innovación), el 11 (gestión sostenible en las ciudades) o 13 (cambio climático). Les invito a descubrir estas relaciones en nuestra Memoria de Sostenibilidad, y en su versión digital.
Para nosotros, el reto ahora es profundizar en esta contribución, seguir siendo vanguardia en sostenibilidad, progreso y transparencia. Enriquecer, en suma, nuestra aportación al desarrollo sostenible.
En 2017 SIGAUS ha seguido trabajando por aumentar su representatividad del mercado de los aceites lubricantes, como demuestra su máximo histórico alcanzado de empresas adheridas. Los datos de gestión del aceite usado avalan la garantía ambiental de un servicio universal de recogida del residuo en todo el territorio nacional.
Por otro lado, las acciones desarrolladas por la Entidad en materia de prevención y comunicación contribuyen al desarrollo de productos más sostenibles y a divulgar los beneficios de una gestión eficiente y responsable de los aceites usados.
16 M €
0,9 M €
En la presente Memoria, SIGAUS ha estructurado la información de acuerdo a los objetivos de desarrollo sostenible que Naciones Unidas estableció en 2015. De los 17 objetivos establecidos por la ONU, la actividad de SIGAUS afecta principalmente a tres objetivos relacionados con su vertiente social, económica y ambiental.
En concreto, las contribuciones de SIGAUS a los objetivos establecidos por las Naciones Unidas se refieren a la gestión ecológica del residuo, a la generación de actividad económica en la cadena de gestión y al cumplimiento normativo.








Las actividades de prevención, control, servicio universal y cumplimiento legal que lleva a cabo SIGAUS generan cuantiosos efectos económicos indirectos en diferentes sectores. Gestores locales y fabricantes de diferentes dimensiones desempeñan sus actividades de producción, inversión y contratación en las mejores condiciones gracias a la colaboración con SIGAUS y el respaldo de la entidad, favoreciendo a su vez efectos adicionales.
La capilaridad del servicio y la fiabilidad de los controles aseguran a todas las regiones españolas la mejor protección ambiental y salvaguardan el desarrollo de negocios vinculados a la naturaleza. El progreso de todos está directamente vinculado a la innovación tecnológica y a la capacidad para generar actividad económica: apoyando la regeneración de aceites usados impulsamos la utilización racional de los recursos y la reintroducción de materiales en el ciclo productivo.

SIGAUS pone a disposición de industrias y talleres una extensa red de gestión que garantiza el cumplimiento de sus obligaciones y favorece la gestión eficiente de recursos.
Nuestras iniciativas de prevención facilitan la llegada al mercado de lubricantes innovadores, de mayor duración y menor impacto ambiental, que mejoran la eficiencia en los procesos industriales, mientras trabajamos con los pequeños productores de aceites usados para concienciar sobre su gestión correcta.


El crecimiento continuado de la población urbana requiere actuaciones eficaces para prevenir los riesgos ambientales. Los sistemas de responsabilidad ampliada del productor son herramientas claves para gestionar y evitar estos riesgos, tanto a través de sus actuaciones en materia de prevención y sensibilización ciudadana, como mediante el control y el aseguramiento de las labores de gestión en todo el territorio nacional.
Extender a todos los ciudadanos el progreso en el año 2030 requerirá, tanto una gestión eficiente de los recursos, como consumidores formados e informados que entiendan las implicaciones de sus elecciones y actúen en consecuencia.
Nuestros Planes de Prevención promueven medidas para reducir la generación de aceites usados y mejorar las características ambientales de los lubricantes. Favorecemos así la competitividad futura de los fabricantes, ligada al desarrollo de tecnologías innovadoras y a la adaptación a un entorno cada vez más exigente.
El consumidor entiende cada vez mejor que es responsable de los residuos que se generan al final de la vida útil de los productos. Conocer estos impactos puede ayudar a empresas y ciudadanos a tomar decisiones acertadas y eficientes: por eso dedicamos un esfuerzo muy importante a labores de concienciación y sensibilización, y respaldamos la obligación legal de reflejar en las facturas el canon vinculado a la gestión del aceite usado.

Mantener estable la temperatura en nuestro planeta es una condición de partida indispensable para el desarrollo de la actividad económica y el progreso social. Por eso, impulsamos iniciativas de prevención para el desarrollo de productos con menores huellas de carbono, con especial hincapié en los elaborados a partir de bases regeneradas. Incentivamos el uso de rutas eficientes en las recogidas y, en nombre de todos los que colaboran con el sistema, plantamos cada año un bosque autóctono que intenta compensar las emisiones indirectas que escapan a nuestro control.


El progreso social y económico se relaciona con un entorno de paz y seguridad jurídica, donde las instituciones salvaguarden los derechos de los ciudadanos y velen por el cumplimiento de las obligaciones, a la vez que son ejemplo de conducta cívica. En estas condiciones, las empresas con mejores prácticas pueden prosperar, generar riqueza y empleo en las comunidades donde operan.
La existencia de SIGAUS asegura el cumplimiento de las obligaciones de los diferentes grupos presentes en la cadena de gestión del aceite usado. Como sistema de referencia, asumimos esta responsabilidad tanto desde el punto de vista técnico como a la hora de salvaguardar las prácticas éticas y responsables. Aseguramos además que los objetivos legales se alcanzan de la manera más eficiente para la sociedad, fundamentada en un conjunto sólido de valores y compromisos, apoyados por instrumentos de control eficaces, y que incluye en las decisiones las expectativas de los grupos relacionados con la actividad.

SIGAUS viene recurriendo desde su fundación a fórmulas conjuntas y cooperativas para optimizar los resultados de su actividad. Su propia existencia articula la responsabilidad de los fabricantes a través de un mecanismo eficiente de colaboración. Más allá, participa en iniciativas conjuntas y compromisos multisectoriales y, sobre todo, favorece la colaboración entre los distintos agentes que intervienen en la cadena de gestión del aceite usado para el logro de objetivos comunes.